poesía

Sólo te conocía a tí

Sólo te conocía a tí, y no me veías.
Pasa la vida entre prisas y prosas.
Me acompañará el lamento
y el tormento
de las mil excusas.
Porque sólo te conocía a tí.
Llegó la luna y murieron los girasoles.
Matojos del sufrimiento, matojos
de la vida y experiencias.
Hermana de quien más quise
o de quien más me quiso.
Para mí nunca tuvo un no.
Tampoco he tenido tiempo
para rendirte un homenaje
y te llevo una flor.
No existe el aliento ni alegría
en este momento.
Se van yendo mis odas

Solo te conocía a tí
Solo te conocía a tí

de mis horas.
Las horas se alargan
y se acortan.
Eso está claro sólo te conocía a ti.
Avanza la vida y avanzan los años.
En este mes él mismo se fue
y me dejó sólo en mi plena juventud
estrenada.
No le culpo de nada
la enfermedad me lo quitó
como te quitan la espada.
Desde entonces llevo su recuerdo
que unido al tuyo
yace mi dolor, más dolorido.
Tita Encarnita, nos inundan las obligaciones
siempre hay excusas para no estar
con los que quieres.
Antes por los estudios,
y ahora por trabajos o tareas.
Siempre estarás en mi memoria,
pues eras su hermana y se
que lo querías mucho.
Sólo estas pequeñas líneas que saben a poco
porque sólo te conocía a ti,
y yo era, nadie.

En memoria de Encarna Peña, hermana de mi abuelo materno.

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