Actualidad

Reflexiones sobre la opulencia

Reflexiones sobre la opulencia
Durante estas semanas la decepción se ha apoderado de mí, pero ya es más que decepción. Pueden ser presuntos, pero a mí me choca el camino del poder durante estos últimos años. Los 7 pecados capitales de la Iglesia se han adueñado del mundo. Y mi pregunta es ¿A donde vamos a llegar?
La opulencia es según la Real Academia Española: es en sus dos acepciones:

1. f. Abundancia, riqueza y sobra de bienes.
2. f. Sobreabundancia de cualquier otra cosa.

opulenciaPhoto Crédit: Felipe Beiza via Compfight

Hasta ahora el significado de

opulencia

es el idóneo, pero cuando se llena de avaricia, jactancia, insaciabilidad, el significado en hechos puede dar resultados distintos. Lo contrario a la opulencia es obvio.
Con ello no pretendo hacer ninguna teoría filosófica, sino hacer que se entienda mi planteamiento.
Cómo partiendo de unos hechos,¿Unos ganan y otros pierden?
Para ser más concretos.
Porque alguien se tira de un balcón porque no puede pagar la hipoteca o está asfixiado de deudas y no ve ninguna salida y por otro, otras personas están forrados de dinero de forma incívica e inmoral.
¿Cómo se come eso?
¿Dónde está la ética, la solidaridad? Es curioso últimamente no oigo hablar de estas dos palabras.
¿En que se han convertido los que viven en la

opulencia

de una forma inmoral? ¿En máquinas de gastar? ¿En máquinas de vivir a costa de? Quizá más que opulencia es la avaricia
Y lo curioso es la impunidad, el me lo paso por… El mirar para otro lado.
La

opulencia

mal empleada da lugar a todo el mal que estamos viviendo y no tiene visos de arreglarse. En cierto modo, y no porque coincida con estos meses, existe un refrán que dice: Si malo enero, peor febrero.
Es descortés el país que hace más de treinta años iba a reunir a todos por crear un clima de confianza, de civismo y de fraternidad. ¿Y en que se ha convertido?
El dinero, llama al dinero, es otro aforismo. Así no prefiero el dinero.
El dinero conseguido a costa del sacrificio, del sufrimiento de los demás no es honroso. Siempre ha sido así y han existido las leyes penales, aunque da la sensación que hoy más que nunca. Esa clase de opulencia de amasar a costa deja en mal lugar a pequeños empresarios que viven honradamente cuando la gente mete en el saco a todos, como si no hubiera excepciones. En la opulencia, primo hermano de la riqueza, o hermanastro. Habría que considerar qué.
Quien saca un beneficio de una situación de miseria, no merece llamarse mi amigo.
Es el fenómeno de Robin Hood a la inversa.
Ahora, quien desde el poder (que palabra más fea) democrático, hace por mejorar las condiciones de vida de las personas que lo han votado, le tiendo mi mano.

 

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s